Luz Ozuna
Lucio de Jesús Ozuna
Luz Ozuna Santiago, cuyo nombre de nacimiento fue Lucio de Jesús Ozuna, nació el 10 de diciembre de 1925 en Teopisca, Chiapas. Según recuerdan los habitantes del pueblo, el día de su nacimiento ocurrió un fuerte temblor que sorprendió a toda la población. Su familia vivía en la Avenida Central número 26.
Cuando tenía apenas tres meses de edad, sufrió un accidente que marcaría su vida para siempre. Debido a una infección en los ojos, en lugar de aplicarle agua boricada, le aplicaron agua oxigenada, lo que le quemó la retina y le provocó la pérdida de la vista. A pesar de esta discapacidad, su vida se convertiría en un ejemplo de talento, perseverancia y amor por la música carpinteria y electricidad.
A los cinco meses fue llevado al rancho San Juan, muy cerca de San Bartolomé de los Llanos, donde permaneció cerca de un año. Desde muy pequeño mostró una sensibilidad especial por la música.
A los siete años, comenzó a interesarse por la marimba. En el rancho San Juan había una marimba de una sola tecladura, y de manera autodidacta empezó a tocarla. Con los muchachos campesinos del lugar practicaba constantemente, descubriendo poco a poco su talento musical.
A los nueve años regresó a Teopisca. El 26 de febrero de 1935 ingresó a estudiar marimba con el maestro Jorge Zúñiga, quien le enseñó a tocar en una marimba de dos teclados. Su aprendizaje fue rápido y, en abril de ese mismo año, fue invitado a tocar en un baile.
Ese mismo año su familia enfrentó un duro golpe. Su padre, Maximino Ozuna, enfermó gravemente. Días antes de morir le pidió a su hijo que le ofreciera una serenata. El pequeño Luz Osuna se subió a una silla frente a la marimba grande y tocó para él. Poco después, el 3 de noviembre de 1935, su padre falleció.
Durante su juventud también aprendió carpintería con su tío Agustín Navarro. Aunque su madre temía que se lastimara con las herramientas, él insistió en aprender. Fabricaba mesas y sillas, y además desarrolló habilidades en mecanografia, y electricidad, oficios que desempeñaría a lo largo de su vida.
Cuando tenía 18 años, conoció al guitarrista Saúl Sánchez, que vivía en la comunidad de Francisco I. Madero, con el aprendio a tocar. Un día llegó a la carpintería de don Santiago García (carpintero) una señora (Guillerma de Villa Las Rosas) a componer una guitarra y con esa guitarra de doña Guillerma practicó más; en ese mismo tiempo hizo amistad con Herón Coronel, quien más tarde le vendería su primera guitarra.
El 10 de abril de 1944, Herón Coronel le vende una guitarra de clavijas de seis cuerdas por 20 pesos. Con esta guitarra comenzó a practicar intensamente y poco a poco empezó también a cantar. Al principio tocaba con amigos y pronto comenzaron a contratarlo para serenatas, cobrando un tostón (sicuenta centavos)por seis canciones.
Ese mismo año logró comprar a Herón Coronel su guitarra grande de 14 cuerdas, el 10 de octubre de 1944, por 75 pesos. A partir de entonces, su fama comenzó a crecer rápidamente. Tocaba serenatas por un peso y cada vez más personas lo buscaban. Su potente voz y su estilo romántico hicieron que muchos lo prefirieran sobre otros músicos.
El 16 de octubre de 1944 pasó toda una noche tocando serenatas y llegó a ganar 15 pesos, una cantidad considerable para la época.
Además de la guitarra, continuó tocando marimba con familiares del maestro Jorge Zúñiga, participando durante un tiempo en agrupaciones donde interpretaba las canciones que les slicitaban.
A finales de la década de 1940 se trasladó a vivir a San Cristóbal de las Casas, ciudad conocida como la Perla Chiapaneca. Allí comenzó a presentarse en distintos lugares, especialmente bajo los portales del centro.
En 1947, durante la fiesta de San Agustín, conoció a Leopoldo Santiago, apodado “El Caballo”, quien lo invitó a presentarse en la ciudad.
En 1948 sufrió la ruptura de un oído y viajó a San Cristóbal para atenderse con el doctor Arévalo. Durante ese tiempo se alojó con su tío Remigio García, en la calle Josefa Ortiz de Domínguez.
Llevó consigo su guitarra y comenzó a tocar cerca de la tienda de Leopoldo Santiago, donde hizo numerosos amigos. Con el paso del tiempo decidió quedarse definitivamente en la ciudad.
Más tarde vivió con su tío Enrique, cerca de la calle Felipe Flores, quien lo acompañaba a entregar serenatas por las noches.
En 1949 compuso el “Poema a San Cristóbal”, que presentó el 14 de septiembre de 1949 en el Teatro Zebadúa, durante el Día del Estudiante Técnico. La presentación fue un rotundo éxito: el público lo ovacionó con aplausos y dianas. Desde entonces comenzó a ser conocido como “El Trovador sancristobalense”.
Durante décadas fue uno de los serenateros más famosos de la ciudad. Antes de cada serenata hacía siempre la misma pregunta al cliente:
“¿Cómo está tu asunto?”
Con esa frase buscaba saber si la serenata era para una novia, una esposa, una amante o para reconciliar un amor perdido. Dependiendo de la respuesta, elegía las canciones más apropiadas.
Su repertorio incluía melodías de acuerdo al asunto de la serenata, en las que solía improvisar el nombre de la mujer a quien iba dedicada la serenata y muchas veces hacia llorar a su lira con su botellita que cargaba en su bolsillo izquierdo.
Las serenatas de don Luz se volvieron legendarias en las calles de San Cristóbal. Muchas parejas iniciaron su historia de amor escuchando su guitarra bajo los balcones coloniales de la ciudad. Su voz profunda y su guitarra de 14 cuerdas que élséptima le llamaba séptima endosada, llenaban de romance las madrugadas coletas.
Además de músico, también fue carpintero, electricista, radiotécnico y compositor. Era conocido por su gran memoria y por su capacidad para improvisar versos dedicados a cada situación amorosa.
A lo largo de su vida formó una familia numerosa: tuvo 16 hijos en dos matrimonios, y sus hijos lo recuerdan como un padre ejemplar que, a pesar de su discapacidad visual, trabajó siempre con dedicación y alegría.
Con el paso del tiempo se convirtió en uno de los personajes más queridos de San Cristóbal de las Casas. Diversas instituciones y organizaciones culturales le rindieron homenajes por su contribución a la vida musical y cultural de la ciudad. Entre ellos destaca el reconocimiento otorgado en La Enseñanza Casa de la Ciudad, donde fue colocada su fotografía en el Muro del Reconocimiento Ciudadanoy muchas veces lo invitaban a las estaciones de radio, en especial a la XERA, con su locutor Armando Castellanos Aguilar.
Durante décadas se le podía encontrar en las noches coletas en el portal oriente del parque, acompañado de su inseparable guitarra, que le hacía Samuel Ruiz, que vivía en la calle Felipe Flores, su voz poderosa y su característico sentido del humor.
Finalmente, Luz Osuna Santiago falleció el 26 de enero de 2016, a los 91 años de edad, en su domicilio de la calle Real de Guadalupe, en San Cristóbal de las Casas.
Con su partida se fue uno de los grandes trovadores de Chiapas, pero su recuerdo permanece vivo en las calles, en las historias de amor y en la memoria colectiva de quienes alguna vez escucharon su guitarra bajo la madrugada.
Don Luz Osuna seguirá siendo recordado como el trovador de las noches coletas, el músico que convirtió las serenatas en poesía y que hizo de la música un puente eterno hacia el amor.













