Las Rebeliones Chamulas de 1911–1914
Jacinto Pérez “Pajarito”
El 3 de julio de 1911, tomando como pretexto el contexto de la Revolución Mexicana y el hecho de que el ingeniero Reinaldo Gordillo León resultara electo gobernador interino de Chiapas, un grupo de hacendados, terratenientes, comerciantes y políticos de San Cristóbal de las Casas —entre ellos Alberto Pineda Ogarrio y Antero Ballinas— se levantó en armas.
Este movimiento fue impulsado bajo la influencia del obispo de Chiapas, Francisco Orozco y Jiménez, y del líder indígena Jacinto Pérez.
Tras varios enfrentamientos entre habitantes de Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, que dejaron decenas de muertos —y en uno de los cuales Agustín Castillo Corzo ordenó cortar las orejas a trece indígenas de San Juan Cancuc— intervino el gobierno federal. Finalmente, el 13 de octubre de 1911 se firmó un acuerdo de paz entre ambos bandos.
Sin embargo, tres años después, el 14 de septiembre de 1914, llegó a Chiapas el general Jesús Agustín Castro al mando de la División XXI. Su presencia buscaba difundir y aplicar las reformas de la Revolución Mexicana, lo que afectó los intereses de la Iglesia, así como de hacendados, terratenientes y comerciantes adinerados de la región.
Ante esta situación, dichos grupos se levantaron nuevamente en armas el 2 de diciembre de 1914, mediante el llamado Acta de Canguí, bajo el mando del coronel Tiburcio Fernández Ruiz. Este movimiento armado es conocido como la Revolución Mapachista.
La llamada Revolución Mapachista se prolongó durante seis años. Entre los episodios más importantes se encuentran las batallas del 5 de junio y del 29 de julio de 1917. Aunque los constitucionalistas obtuvieron algunas victorias, estas no fueron definitivas y finalmente terminaron perdiendo la guerra.
De esta manera, los contrarrevolucionarios lograron imponerse. El 18 de mayo de 1920, las fuerzas mapachistas ocuparon pacíficamente la capital del estado de Chiapas.
Posteriormente, se restablecieron la paz y el orden en el estado. Ese mismo año, 1920, el general Tiburcio Fernández Ruiz, comandante general de la División Libre de Chiapas y principal líder del movimiento mapachista, ganó las elecciones para gobernador. Con su triunfo, los grupos políticos tradicionales chiapanecos recuperaron nuevamente el poder en el estado.
Transcripción
ACTA DEL LEVANTAMIENTO
En vista de los actos vandálicos de que viene siendo víctima la familia chiapaneca por parte del odioso grupo armado que ha invadido el suelo chiapaneco, enviado por el gobierno carrancista sin otra bandera que pisotear nuestras instituciones políticas, base de nuestra Soberanía, y declararse dueños de honras, vidas y hacien-das, sembrando por todas partes el dolor y la miseria y atacando lo que de más sagrado tiene el hombre, el hogar; hemos resuelto, los. suscritos, levantarnos en armas en defensa de la sociedad, con los elementos que el pueblo chiapaneco justamente indignado, pueda darnos; siendo de advertir que no cejaremos en nuestro propósito hasta ver lograda la expulsión del filibusterismo carrancista del territorio del estado, así como poner al frente de los destinos del mismo, un gobierno legítimamente emanado de la voluntad del pueblo chiapaneco que tiene, más que cualquier otro de los que forman la federación mexicana, el derecho de exigir el debido respeto a su soberanía.
Esto acordamos y firmamos en Verapaz, ribera de Cangui, departamento de Chiapa, a los dos días del mes de diciembre de mil novecientos catorce, reconociendo desde luego, nosotros y los que nos siguen, como jefe y con el grado de coronel al ciudadano Tiburcio Fernández Ruiz quien está presente y desde luego se pone al frente de las fuerzas referidas.
Las rebeliones chamulas desarrolladas entre 1911 y 1914 bajo el liderazgo de Jacinto Pérez, conocido popularmente como “Pajarito”, constituyen uno de los episodios más relevantes de la historia indígena en el contexto de la Revolución Mexicana en Chiapas.
Lejos de tratarse de una revuelta aislada o meramente local, este movimiento debe comprenderse como la expresión regional de un proceso nacional de transformación política, pero con características propias derivadas de la estructura social chiapaneca: concentración de tierras, dominio ladino-mestizo, subordinación indígena y persistencia de cacicazgos.
El levantamiento encabezado por Jacinto Pérez no solo cuestionó autoridades municipales o estatales; representó un desafío directo a las estructuras históricas de poder que habían dominado los Altos de Chiapas desde la época colonial.
Revolución Mexicana y Chiapas; En 1910 estalla la Revolución Mexicana contra el régimen de Porfirio Díaz. Mientras en el norte y centro del país se desarrollaban movimientos armados encabezados por Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Pancho Villa, Chiapas vivía una realidad particular.
El estado estaba dominado por élites terratenientes cafetaleras y ganaderas. La estructura agraria se caracterizaba por la concentración de grandes fincas en manos de familias criollas y ladinas como liquidambar ubicada en la sierra de la frailesca; la dependencia laboral indígena mediante peonaje por deudas; y la pérdida progresiva de tierras comunales; y el control político de los caciques en municipios indígenas.
Según el historiador Thomas A. Benjamin, Chiapas experimentó una Revolución “desde arriba”, donde los cambios políticos no necesariamente implicaron transformación estructural profunda para las comunidades indígenas.
Jacinto Pérez “Pajarito” fue un líder indígena chamula surgido en el contexto de inestabilidad política tras la caída del porfiriato en 1911.
Aunque la documentación oficial sobre su vida es limitada, los estudios de Jan Rus indican que “Pajarito” articuló un movimiento indígena que combinaba, la defensa de tierras comunales; el rechazo al dominio caxlán; la reivindicación de autonomía política local; y la movilización armada organizada.
Su liderazgo fue carismático y comunitario. No provenía de élites tradicionales, sino del tejido social indígena.
El problema agrario que las comunidades chamulas enfrentaban era la reducción territorial progresiva. Las fincas ladinas expandían su dominio sobre tierras tradicionalmente comunales; Muchos indígenas trabajaban en condiciones de servidumbre por deudas heredadas, fenómeno documentado ampliamente por Robert Wasserstrom; La caída del régimen porfirista generó vacío de poder. En ese contexto, comunidades indígenas vieron oportunidad para reorganizar su autonomía.
El movimiento comenzó en 1911 en San Juan Chamula y se extendió hacia otras comunidades de los Altos; Jacinto Pérez “Pajarito” organizó contingentes armados que desafiaron autoridades municipales y regionales. Hubo enfrentamientos armados y toma temporal de espacios estratégicos; La lucha se desarrolló en paralelo a los conflictos nacionales entre maderistas, huertistas y constitucionalistas; Para 1914, el movimiento fue reprimido por fuerzas estatales y federales. Jacinto Pérez “Pajarito” fue capturado y ejecutado, consolidando su figura como mártir regional.
Durante décadas, los historiadores oficiales minimizaron el movimiento, calificándolo como rebelión local sin relevancia nacional; Sin embargo, estudios contemporáneos lo interpretan como una expresión indígena autónoma de la Revolución y la continuidad histórica de resistencia (1712, 1869); Manifestando el conflicto agrario mexicano; Jan Rus sostiene que el movimiento de “Pajarito” revela la capacidad organizativa indígena y la profundidad del descontento.
Las rebeliones de 1712, 1869 y 1911–1914 comparten elementos com la defensa de autonomía comunitaria; la resistencia frente al despojo territorial; el conflicto entre cosmovisión indígena y proyecto estata y la repreción del poder central y recordemos que no son episodios aislados, sino capítulos de una larga historia de conflicto estructural.
El levantamiento zapatista de 1994 puede entenderse, en parte, como heredero de esta tradición histórica de resistencia.














