Resistencia y autonomía
en los Altos de Chiapas.
La historia de Chiapas no puede leerse como una secuencia marginal dentro del devenir nacional mexicano. En los Altos de Chiapas se ha desarrollado, desde el periodo colonial hasta finales del siglo XX, una continuidad estructural de resistencia indígena frente a distintos regímenes de dominación: colonial, liberal, porfirista, revolucionario y neoliberal.
Las rebeliones de 1712, 1869, 1911–1914 y el levantamiento zapatista de 1994 no son episodios aislados. Constituyen momentos nodales de un proceso histórico de larga duración donde la cuestión indígena nunca fue plenamente resuelta por el Estado mexicano.
Estas lineas propone una lectura estructural comparativa, fundamentada en la historiografía contemporánea, que articula cuatro siglos de conflicto como parte de una misma matriz histórica.
En los cuatro casos, el eje central es la tierra:

La Rebelión Tzeltal de 1712 constituye uno de los episodios más significativos de resistencia indígena en el sureste novohispano.

La Rebelión Chamula de 1869 constituye uno de los episodios más complejos y significativos de la historia social del México del siglo XIX en el sureste mexicano.

El 3 de julio de 1911, tomando como pretexto el contexto de la Revolución Mexicana y el hecho de que el ingeniero Reinaldo Gordillo León resultara electo gobernador interino de Chiapas, un grupo de hacendados, terratenientes, comerciantes y políticos de San Cristóbal de las Casas —entre ellos Alberto Pineda Ogarrio y Antero Ballinas— se levantó en armas.

El 1 de enero de 1994, el mismo día en que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), un grupo armado indígena tomó varias cabeceras municipales en el estado de Chiapas, entre ellas San Cristóbal de Las Casas, Ocosingo, Las Margaritas y Altamirano y enfrentamiento en el cuartel de “Rancho Nuevo” (Cuartel de la 31 zono militar).










